Ni Los Encierros Sacan A Los Knicks De Su Particular Agujero Negro

Ni siquiera los 17 puntos de Marcin Gortat, ni los 14 de Trevor Ariza sirvieron para inquietar para un equipo que está de dulce. Holiday se fue hasta los 20 puntos y las 13 asistencias para demostrar a los directivos de los Sixers que se equivocaron con su traspaso. Junto al base destacó el choque realizado por Anthony Davis (22 tantos) y Eric Gordon (26), que parece haber olvidado su calvario de lesiones y recupera, poco a poco, su nivel de juego. Los Sixers, que tras un gran comienzo empiezan a dar signos de flaqueza, estuvieron liderados por Evan Turner con 22 puntos y Tony Wroten con 24. Sin embargo, su esfuerzo no evito la tercera derrota seguida de los Sixers. Markieff Morris fue esta vez el gemelo bueno y de su mano salieron 24 puntos fundamentales para que los sorprendentes Phoenix Suns sumasen una nueva victoria y se mantengan entre los ocho mejores de la Conferencia Oeste. Además de Morris, destacó el buen encuentro realizado por Goran Dragic, que sumó 19 puntos (los mismos que Eric Bledsoe) y nueve asistencias. Channing Frye, Miles Plumlee y Gerald Green fueron los otros tres jugadores de los Suns que hicieron dobles-dígitos en anotación. Al final tuvieron que ser los suplentes angelinos los que sacaran las castañas del fuego y sumasen la cuarta victoria consecutiva para el equipo angelino. En especial Jamal Crawford, que anotó 31 puntos y repartió 13 asistencias. Junto al escolta destacó Blake Griffin, con 21 tantos y 12 rebotes.

Cuando en 2017 Jeannie Buss, Magic Johnson y Rob Pelinka asumieron el poder de Los Angeles Lakers el objetivo era claro: recuperar la grandeza. La grandeza en la NBA la tiene Michael Jordan, nuevas camisetas lakers la tienen los Boston Celtics y la tiene el Showtime coloreado en púrpura y oro. La grandeza perdura en el tiempo. Y se puede perder. Y los Lakers, a base de años sin disputar los Playoffs, contratos tóxicos a jugadores sin carisma y el rechazo constante de las grandes estrellas de la liga, la habían perdido. Para recuperar la grandeza no sirve firmar a LeBron James. Esa grandeza, como la materia, ni se crea ni se destruye, se traspasa. Y no hay mayor grandeza en color púrpura y oro que Magic Johnson. La leyenda laker, convertido el año pasado en presidente de la franquicia, ha conseguido convencer a LeBron y ha devuelto el foco mediático al Staples Center. Una decisión crucial y cronológicamente necesaria para combatir deportiva y culturalmente a los Warriors ante su traslado a San Francisco y su dominio de la Costa Oeste y, casi, del universo. El contrato de cuatro años obliga a pensar a más de un año vista. Así se entiende el contrato de 12 millones y tan sólo un año que los Lakers han firmado a un secundario como Caldwell-Pope.

El seleccionador español, Sergio Scariolo, lo incluyó en la lista de 15 jugadores, seleccionados de entre los 24 anteriores, que se concentrarían en Las Palmas previamente al campeonato. Pero en el último partido de preparación en el que enfrentaba a las selecciones de España y Estados Unidos, sufre un pinchazo en la parte posterior de su muslo izquierdo. La lesión le impidirá jugar en Turquía, dado que se estima un mes para su recuperación. En 2016, tras ganar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, anunció su retirada de la selección, con la que llegó a disputar un total de 193 partidos. Medalla de Bronce en los JJ.OO. Medalla de Bronce en el Eurobasket 2013 en Eslovenia. Subcampeón Olímpico en los JJ.OO. Subcampeón Olímpico en los JJ.OO. Campeón del Mundo en el Mundial de Baloncesto de 2006 en Japón. Medalla de bronce en el Eurobasket joven de Ohrid 2000, con la selección española joven. Mejor Debutante en la temporada ACB 2000-01 ACB por la revista “Gigantes del Basket”.

Kentavious Caldwell-Pope vive una de las situaciones más extrañas que se han dado en el deporte en los últimos años. Los problemas para el jugador, que aspiraba a ser uno de los mejores tiradores de la Liga, nacieron cuando todavía vestía la camiseta de Detroit Pistons. Allí fue condenado por conducir bajo los efectos del alcohol y Calwell-Pope tuvo que pagar una fianza y seguir un programa de controles sorpresa para evitar la prisión. El jugador se saltó algunos controles y para colmo aceptó que una persona bajo los efectos de las drogas condujera su coche. Esto le comportó una condena de 12 meses de libertad vigilada en Michigan. En ese momento Detroit decidió no asumir la renovación de su contrato y los Lakers se hicieron con sus servicios. Todo se torció el 12 de diciembre, cuando un tribunal de Michigan le condenó a 25 días de cárcel del condado de Oakland. Los abogados del jugador presentaron de inmediato una petición para que pudiera cumplir la condena en Seal Beach, situado a unos 50 kilómetros del pabellón de los Lakers, el Staples Center. Esto le ha permitido jugar los partidos que los angelinos jueguen en su cancha.

La pareja confronta a Veidt en su refugio antártico. También revela que fue el culpable de la muerte del Comediante, de que los amigos del Dr. Manhattan contrajeran cáncer y del encarcelamiento de Rorschach por Moloch. Todo esto con el fin de evitar que su plan fuera expuesto. Encontrando su lógica cruel y repugnante, Nite Owl y Rorschach tratan de detenerlo, pero descubren que Veidt ya había incorporado su plan, hace ya treinta y cinco minutos. Cuando el Dr. Manhattan y Juspeczyk llegan de regreso a la Tierra, se enfrentan a una destrucción y a una gran escala de muertes en Nueva York. El Dr. Manhattan avisa que sus capacidades están limitadas por los taquiones que emanan de la Antártida, y el par se teletransporta allí. Descubren la participación de Veidt y se enfrentan a él. El Dr. Manhattan lo detiene durante su camino de regreso, y Rorschach le dice que tendría que matarlo para evitar que revele las acciones de Veidt, a lo que Manhattan responde vaporizándolo. Manhattan se pasea por la base y se encuentra a Veidt, que le dice a Manhattan si hizo lo correcto al final.

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